¡Vamos TiTANA!

Un poquito de mitología

En el ámbito deportivo, especialmente en la escalada, TiTANA se usa para animar a las chicas a trabajar la vía y “apretar” en aquellos pasos que tienen más dificultad y/o exigen mayor rendimiento. ¡Vamos TiTANA! ¡Venga ahí TiTANA! ¡Aprieta TiTANA!

También se utiliza titán, con el mismo sentido, para ellos: escaladores, remeros y otros deportistas. No obstante, TiTANA es una mala feminización de titán (masculino). El término correcto sería titánide (femenino), pero ¿a quién se le ocurre gritar tal palabro?

En la mitología griega, los titanes y las titánides eran una raza de poderosas deidades que gobernaron durante la legendaria edad de oro. Originalmente los titanes fueron doce y estaban relacionados con diversos conceptos primordiales:

  • Océano – Río que circundaba el mundo
  • Ceo – Titán de la “Inteligencia”
  • Crío – Dios de los “Rebaños y Manadas”
  • Hiperión – “Fuego astral”
  • Tea – Titánide de la “Vista”
  • Cronos – Dios del “Tiempo”
  • Temis, Rea… y así, hasta doce dioses.

Investigamos un poquito más y nos encontramos con la siguiente historia mitológica:

El principio de los principios comienza con Urano (“Cielo”) y Gea (“Tierra”) quienes crearon el mundo y tuvieron doce hijos. Al parecer, Urano era un padre terrible y Gea, ni corta ni perezosa, conspiró para deshacerse de su marido con la ayuda de sus hijos liderado por el menor, Cronos. Fue así como Cronos se convirtió en el rey de los dioses.

Cronos se casó con la titánide Rea que a la vez era su hermana (cosas de la mitología ). Tuvieron un total de seis descendientes, pero Cronos tenía el mal hábito de comerse a sus hijos recién nacidos, para evitar que un día lo destronarán como él había hecho con su padre. Tras el nacimiento de su último hijo, Rea engañó a Cronos y envolvió una piedra en pañales, la cual se tragó sin pestañear. Rea crió a su sexto hijo a escondidas hasta que este se convirtió en un joven fuerte y valeroso. Este joven era Zeus, que a todos nos suena mucho y es, a partir de ahora, cuando se complica la cosa.

Llegado el momento de la venganza, Zeus sirvió bebida envenenada a su padre pero éste, en vez de morir, vomitó a sus cinco hermanos (¿a que te quedas muert@?). Entonces se lía parda y comienza una guerra entre dioses, jóvenes contra mayores, la llamada Titanomaquia, Batalla de los Titanes o Guerra Titánica. Los dioses jóvenes y otras criaturas se atrincheraron en el monte Olimpo pero la guerra tuvo lugar en el monte Otris. Los dioses mayores, los Titanes (Cronos y sus hermanos) fueron derrotados y, posteriormente, castigados: unos condenados a vivir en el Tártaro (el inframundo) y otros corrieron distinta suerte, como Atlas (jefe del ejército de Cronos) quien fue obligado a sostener el cielo sobre la espalda. Los vencedores, presididos por el gran Zeus, dieron paso a la dinastía de los dioses “olímpicos”.

¿Tienes algo más que añadir?

Rea y Cronos

Los textos literarios y la propia mitología narran la guerra como una de las más grandes, devastadoras, largas y sangrientas. Hasta nuestros días ha llegado el término “titánico” como sinónimo de enorme, gigantesco, colosal, desmesurado.

Fuentes: Wikipedia; Mitología griega y romana, J. Humbert (GG) 1848; Atlas de Mitos, Thiago de Moraes (Harperkids) 2018; Windows2universe.org. Foto: Celides. Wikimedia Commons.

Nuestras disculpas a aquellos eruditos en la materia por la imprecisión de nuestra redacción. Esto es mitología.

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