Mamis Madriguera

¿Mujer + bebé = – escalada?

Mamis Madriguera

Consejillos para las mamis escaladoras

¡Yo también quiero escalar! Este ha sido mi grito de guerra durante unos cuantos años.

Antes de que naciera mi peque yo era una friki de la escalada. Tenía un buen entrenamiento entresemana donde combinaba bloque en el roco, natación y un poco de piernas a trote cochinero. Por cierto, el otro día escuché literalmente en la radio que “… científicos especialistas habían descubierto que hacer running y correr es lo mismo…”, del trote cochinero no dijeron nada…. Jajaja. ¡Sigo, sigo! Luego el finde lo daba todo haciendo cuerda. Todas las vías posibles mientras hubiera luz. Una ansiosa.

Entonces, un día, se nos ocurrió a mi pareja y a mí, que estaría guay eso de tener niños, miniescaladores en potencia para que nos montaran las vías en el futuro. Pero, ¿qué miniescaladores?, ¿qué vías?, ¿qué futuro?… El cuento de La Escaladora Feliz.

Si ya era difícil conciliar vida profesional con la personal, ¿qué pasa con la escalada? ¿o la escalada va dentro de lo personal? Bueno, ¡qué más da! Que me faltaban horas en el día para meter todas la obligaciones y deberes. Al final siempre lo quitaba del mismo sitio…

Con esto no quiero decir que me arrepienta del paso. ¡Nooooo! Yo no cambio a mi gordi por nada en el mundo. Lo que pasa es que he tardado en reordenar el puzle. Así que comparto con vosotras y vosotros (por favor tomad nota, ellos) algunos consejos que me ayudaron a recuperar la escalada en mi vida:

El primer año del bebé es el más difícil para mantener o simplemente tener ritmo deportivo

  1. Tener en mente pequeños objetivos es más satisfactorio que obsesionarse con una vía pendiente, horas de entrenamiento o findes fuera.
  2. Lo más importante en esta etapa es aprender a establecer nuevas rutinas y horarios ya que tendrás que adaptarlos un poco a los ritmos del bebé.
  3. Si solías salir a correr tienes 2 opciones: aprovechar las siestas (a veces caóticas) o invertir en un buen carrito de 3 ruedas para salir con el bebe. No vale cualquiera, se recomienda buen diseño y calidad: ruedas grandes, gran giro, barra alta, freno. Además el carrito te permitirá también salir al campo. Estos modelos son todoterreno y suelen tener adaptador para la bici.
  4. Los momentos de rocódromos se complican por el ruido, la masificación, el polvo del magnesio… Si tienes acceso a salas pequeñas con horario superflexible mejor que mejor.
  5. Rodéate de amigos en tu misma situación, especialmente si sales a la roca. El efecto tribu funciona muy bien y el intercambio de mamis cuidadoras con las escaladoras va de maravilla. Además baja mucho la presión del “tengo que” (encadenar, hacer a vista, apretar…). Puede que al principio escales mucho en top-rope, no te agobies.

En cuanto el bebe crece (ya andan) se van abriendo las oportunidades

  1. Puedes llevar al crío al roco pero asegúrate antes de las normas del centro deportivo. Aquí descubrirás que tienes un ojo en la espalda. Mientras tú intentas hacer un bloque el peque estará dando volteretas por todas las colchonetas. Antes de que se salga de una ya estás tu allí para cogerlo. Tendrás que valorar si esta forma de escalar te merece la pena.
  2. Alternativa al anterior punto es la de bloquear una tarde (o las que puedas) para el entrenamiento. Algo así como “San Martes”. Se recomienda también que esa tarde sea tuya y de nadie más . Es decir, que prescindas del churumbel y ganéis ambos autonomía para recuperar la sensación de libertad.
  3. Selecciona escuelas de escalada family-friendly, es decir, con pies de vía cómodos, amplios y recuerda que la seguridad es lo primero. Al principio será difícil concentrarse porque la palabra mami sonará mil veces al cabo del día. Puedes “negociar” el cuidado del niño, puedes encargarle “misiones” (recoger palos, hojas…), puedes pedirle silencio y si lo consigues, nos escribes diciendo como lo has conseguido
  4. A veces nos ronda en la cabeza el “nos tenemos que comprar una auto”. Cada vez son más los que eligen salir a la roca en familia sin tener que renunciar a las comodidades y necesidades básicas. Una furgoneta o autocaravana te dan la vida. Esto son palabras mayores pero el que algo quiere algo le cuesta…

Ideal que tu pareja esté ahí para apoyar y colaborar (hacerse cargo) con tu agenda tanto de escalada como en el resto de tareas. La descarga física y emocional es fundamental así que ¡¡mucho amor y comunicación!!

En resumen, se puede tener niños y continuar escalando pero se requieren ciertos ajustes. Incluso te diría que se gana autoconfianza así que, en cuanto recuperas físico, el rendimiento es mejor.

Comparte nuevas recomendaciones para las mamis escaladoras, las “súper TiTANAS”:

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Comments (2)

  • Qué puedo decir…estoy en medio de un Tsunami maternal y sueño con las regletas y las ñapas….el corazón me late fuerte cuando pienso en escalar, pero qué lejos lo veo… llegará, camino hacia ello, cada día queda menos para abrazar a mi querida montaña. Gracias por el post, he disfrutado mucho leyéndolo!!! Por cierto, esos grupos de familias escaladoras, no conozco ninguno, y me encantaría 💗

    Natalia
    Responder
  • Gracias por este post!!!…Totalmente de acuerdo en tus comentarios, y sí, podemos ir retomando con cambios y aprendiendo a ser flexible en los primeros años (la rigidez horaria se esfumó en cuanto nació el bebé…jeje)….en mi caso yo añadiría también tener paciencia con la perdida de la condición física….todo volverá poco a poco sin agobios (“sin prisa pero sin pausa” 😀 Ánimo Titanas!

    Inmaculada
    Responder

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